La ilusión del liderazgo: Cuando la política se convierte en manipulación

La condena a Cristina Kirchner y a otros involucrados en la corrupción durante su gobierno inundó las redes sociales y los diarios. Al principio, me alegró saber que todavía queda algo de esperanza en la justicia de este país, pero esa sensación no duró mucho. La realidad es que dudo que ella pise una cárcel en algún momento de su vida. En cambio, pensé en la gente que la sigue y la ve como alguien que se ha sacrificado para hacer las cosas bien en el país.

La tarde en que se dictó la condena, ella estaba en una reunión de mujeres en Moreno, y algo de lo que dijo fue que la estaban condenando por ser mujer. No dudo que las mujeres tengan que enfrentarse a muchas más adversidades a la hora de desarrollar una carrera, especialmente en un ambiente dominado por hombres; pero usar el feminismo y una problemática real para quedar como víctima me parece caer muy bajo, incluso para ella. Habrá gente que la escuche y empatice con su relato; no solo le creerán, sino que pensarán que es una presa política, como si solo los hombres pudieran ser corruptos y las mujeres no.

Es triste ver que la gente es capaz de vender su alma y sentido común con tal de creer en algo o en alguien. Pero lo que más dolor me genera es ver cómo se aprovechan de eso solo para utilizar a la gente más tarde. Las relaciones parasociales comienzan cuando creemos tener una cercanía con alguna persona, y generar este sentimiento en la gente ha sido una táctica utilizada por muchas otras figuras públicas a lo largo de la historia. Hacer cosas como: hablarte desde su casa todos los días como si fueras su amigo y darte regalos en fechas especiales, genera en la gente la impresión de que quieren entablar un vínculo con ellos y que les importan. En conclusión, cualquiera con buena labia, un micrófono y público puede pronunciar palabras bonitas para así levantar a una legión de seguidores que lo defiendan pase lo que pase.

La pregunta ahora es: ¿a quién podría interesarle generar este tipo de vínculo con la gente? Déjenme decirles que nunca es una persona con buenas intenciones. Ya sabían que, con el tiempo, la gente se daría cuenta de todo el fraude que estaban generando, entonces, cuando llegara ese momento, debían estar preparados. Como no tienen pruebas para justificar su inocencia, se esconden detrás de personas atrapadas en ese vínculo unilateral con ellos y las usan como escudo.

Es muy fácil enojarse con quienes establecen este tipo de relaciones con políticos, porque son los que tenemos más cerca y con quienes debemos lidiar más a menudo. Pero esas personas solo son víctimas de un manipulador que les hace creer que el enemigo es quien piensa distinto.

Creo que lo único que puede llegar a revertir la situación es que todos comencemos a encaminarnos hacia un mismo objetivo. Durante años, los políticos se han encargado de quitarnos el poder y de hacernos creer que solo ellos pueden darnos las respuestas a los problemas actuales. Pero, si prestamos atención, siempre son los mismos haciendo lo mismo, y nada cambia. Les estamos dando mucho poder e importancia a personas que se aprovechan de la bondad de los demás. Creo que si logramos tener un objetivo común y sacamos a los partidos políticos de la ecuación, podremos tomar decisiones objetivas para el bien común, sin importar quién sea el político de turno.

 

Que la labia de alguien no les nuble la capacidad de ver sus acciones.

Rodolfo Schuler

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