Manuscrito IV
Si hace algunos años me preguntabas qué era lo que más quería para el país te hubiera contestado que quería a Cristina Fernandez y a sus secuaces tras las rejas. Hoy, que ese sueño colectivo se cumple, no siento otra cosa más que decepción y amargura.
En aquél entonces pensé que esto solo podría pasar si dejaba de tener tantos seguidores, este deseo solo podría cumplirse si aquellos que la defienden se daban cuenta de la manipulación bajo la cual estaban. Entonces nadie protestaría sobre la decisión que tomara la justicia. Sin embargo me encuentro con el hecho de que esos seguidores siguen estando y más sedientos de sangre que nunca.
Quienes la defienden, hasta el día de hoy, me parecen un enigma que por más que trato no puedo descifrar. Tener un vocabulario complejo para hablar de justicia social muchas veces te aleja de la verdad que querés defender y caen, sin darse cuenta, en una hipocresía que cuando es señalada lo único que se logra es que te traten de gorila. Cada vez es más a la gente que escucho decir que ellos son los únicos que defienden al pensamiento crítico pero es gente que jamás se animó a cuestionar lo que sus padres les enseñaron en casa.
Los han entrenado para actuar desde el sentimiento, por eso son los únicos que pueden ser violentos cuando salen a la calle y dicen que es 'en defensa de la democracia'. Por esto último es por lo que tengo miedo. Es gente que no tiene límites y esta acción de parte del gobierno va a ser tomada como provocación, y lo único que se logra con esto es que el odio que ya existe aumente.
Me parece que en momentos de tanto caos político sumado a los interminables problemas económicos del país, esto solo es echar leña a un fuego incesante que arde hace más de ochenta años.
Con esto no digo que está mal buscar la justicia o que esté mal lo que hizo el gobierno, simplemente creo que no es el mejor momento para hacerlo. Para mi en este momento es indispensable unir ideas y solucionar los problemas que tenemos actualmente, porque si empezamos a buscar culpables en vez de soluciones las cosas no van a cambiar nunca.
Rodolfo Schuler.
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