Manuscrito II

A veces me pregunto hasta cuándo durarán los comportamientos infantiles de las personas adultas. Aunque algunos elijan evolucionar, siempre hay otros que entorpecen el camino. Por un lado, la pelea ocurre en el ámbito político, con mentiras que se esparcen de un lado al otro para ver quién se queda con más seguidores repitiendo su discurso. Pero hay otra discusión que pasa desapercibida a veces, y es momento de sacarla a la luz.

Estamos acostumbrados a que las noticias estén plagadas de abusos y asesinatos hacia mujeres. Por más que, a esta altura, esas cosas parezcan normales, no lo son. Las mujeres, llenas de miedo, aún tienen que salir a la calle y enfrentar la vida sin saber con qué loco se pueden encontrar. Y la única solución que encontramos como sociedad es llenarlas de gas pimienta y picanas para que se defiendan. No sólo parece que se castiga a las mujeres por serlo, sino que, como sociedad, las seguimos culpando de lo que les pasa sólo por ser mujeres.

Más allá de la violencia que cierto grupo de feministas haya mostrado, hay un mensaje digno de ser escuchado. Hay que dejar de culpar a las mujeres por las actitudes infantiles de ciertos hombres y comenzar a educar a los hombres para que dejen este comportamiento.

Esto implica que los hombres se involucren en promover el respeto y la equidad, porque hay hombres que no escuchan a las mujeres sólo por el hecho de ser mujeres. Nótese cómo utilicé la palabra equidad y no igualdad. Algo a lo que debemos empezar a despertar es el hecho de que la igualdad es completamente inalcanzable cuando se quiere que dos cosas distintas sean iguales. Las mujeres merecen respeto, al igual que los hombres, sólo por ser personas. Pero esto no implica que deban ser iguales. Y para los que piensan que decir que las mujeres no son iguales a los hombres implica que el hombre es mejor, lean el párrafo de vuelta.

Lo voy a ilustrar con un ejemplo. Si les preguntara quién es mejor, ¿Messi o Einstein? ¿Qué me responderían? Las personas sensatas dirían que no puedo comparar a los dos porque se han destacado en sus respectivos ámbitos. Con la comparación entre hombres y mujeres ocurre exactamente lo mismo. No se pueden comparar dos cosas que son diferentes, es ridículo siquiera pensarlo.

El primer paso hacia el orden y una nueva visión de las cosas es entender lo más simple que la biología explica desde hace mucho tiempo. Es válido preguntarse: ¿qué hago con esto nuevo que sé? Además de transmitirlo sin perder la paciencia en el intento de explicarlo, es importante empezar a pensar qué pasos podemos tomar para ir por el camino de la equidad. Porque, por más que no seamos iguales, merecemos parecer iguales ante la vida porque convivimos juntos. Algunos ejemplos podrían ser en oportunidades laborales y salario, pero hay que prestar atención: así como en algunos lugares falta inclusión para mujeres, en otros falta la de los hombres. Un ejemplo claro es que sólo las mujeres puedan pedir licencia por atención a familiar enfermo y los hombres no.

Además, debe dejar de exigirse que las mujeres actúen como hombres en el trabajo, ya que no sólo se les exige esto, sino que también tienen que ser buenas madres y atender a todo el mundo con una sonrisa en la cara todo el tiempo. A todo esto, no sólo hay que desprogramar a la sociedad del machismo, sino también a la ciencia, dado que no hay tanta investigación acerca del cuerpo de la mujer como la que hay sobre el cuerpo del hombre. Para que tengan una idea, ninguno de los productos para la menstruación ha sido probado con sangre y, aún hoy, no se ha realizado ninguna investigación utilizando sangre menstrual.

Sé por mujeres conocidas que, cuando tienen cualquier inconveniente relacionado con la menstruación, les recetan pastillas anticonceptivas. Por si no sabían, estas pastillas cortan el ciclo menstrual natural de las mujeres. Ese cóctel de hormonas y químicos interfiere con una función natural del cuerpo, y por eso el prospecto tiene tantas contraindicaciones. De hecho, esta es la razón por la cual, ante cualquier problema reproductivo que una mujer presente, se le recetan estas pastillas con la excusa de que hará el ciclo más regular. Claro que será regular, si no están menstruando y tú estás obligando al cuerpo a actuar de la manera que quieres y no como debería. Es decir, usan las pastillas para encubrir el hecho de que los médicos no saben lo que les está pasando, y esto no es nuevo, sino que viene desde hace años.

Invito a que le pregunten a la mujer que tengan cerca cuántas veces en su vida se ha sentido acosada, o si alguien le ha gritado alguna obscenidad en la calle, o si le han mostrado el pene en público. Les aseguro que cualquier mujer ha experimentado esto, y siempre se les ha echado la culpa por ello. Ni hablar de que, con las nuevas tecnologías, ya hay gente haciendo mal uso de la herramienta, editando fotos de mujeres para que parezcan desnudas. En algunos casos, han tomado un video pornográfico y le colocaron la cara de otra mujer para luego difundirlo.

Entonces, ¿qué podemos hacer los hombres al respecto? Podemos empezar por lo básico: educar. Si eres padre de un hijo, edúcalo para que sea un hombre: esto implica que sea respetuoso con niños y mujeres, que no porque tenga 'necesidades' pueda andar por la vida obligando a mujeres a que estén con él, que no lo obligues a debutar a los 13 años con una mujer mayor que él, enseñarle que el porno no es la vida real y que lo que está viendo probablemente sean violaciones, que no es no, etcétera.

Vean que esto nada tiene que ver con las cosas que por ahí la sociedad le pide a los hombres. No sos menos hombre por mostrarte vulnerable ante el mundo; eso sólo te hace humano y está bien. Todo el daño que las mujeres han sufrido es porque nadie corrigió a las personas que debían ser corregidas, y aquí tenemos las consecuencias. Porque desde que la niña comienza a tener cuerpo de mujer, se la obliga a actuar como tal; se la obliga a abandonar la niñez a una edad a la que no está preparada para hacerlo, mientras que a nosotros se nos deja no madurar hasta los 40. Esto no pasa porque ‘la mujer madura antes que los hombres’, sino porque las están obligando.

Si investigas en el ámbito de la salud, empieza a investigar el cuerpo de la mujer y los problemas que conlleva tener un útero. Si tienes hijas, déjalas ser niñas mientras puedan y defiéndelas de aquellos que las quieran ver sólo como objeto sexual. No dejes pasar comentarios fuera de lugar de parte de tus amigos con respecto a las mujeres, no te calles si ves un abuso, créeles a las mujeres que van a denunciar y protégelas de parejas que ejercen violencia.

El cambio comienza por uno mismo, desde lo que puede. Ya no podemos conformarnos con el ‘las cosas siempre fueron así’, porque las cosas siempre se pueden cambiar si realmente se quiere.

Rodolfo Schuler

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